FUNDADOR E INSTRUCTOR DE SURIANA
Daniel Junot
El yoga empezó como una búsqueda personal. Con los años se convirtió en una forma de vivir, practicar y acompañar a otros.
Mi camino con el yoga
Mi relación con el yoga comenzó como una búsqueda personal.
Al principio no sabía que esa búsqueda terminaría convirtiéndose en una parte tan profunda de mi vida y, posteriormente, en mi profesión.
Con el tiempo descubrí que el yoga era mucho más que una práctica física.
Empecé a experimentar cómo el movimiento podía cambiar mi estado interno, cómo la respiración podía transformar mi manera de estar presente y cómo la disciplina podía convertirse en una herramienta para conocerme mejor.
Experiencia
12 años
aprox. practicando yoga
11 años
enseñando
Formación
Hatha Yoga · México
Formación en Ashtanga Vinyasa Yoga estilo Mysore y Ashtanga para principiantes. Aproximadamente 400 horas.
Tatami Spirit · España
Especialización avanzada de 300 horas.
Vanadurga Ashram
Cinco meses de experiencia en Karma Yoga.
En el ashram, el yoga dejó de ser solamente algo que sucedía sobre un mat. Se convirtió en servicio, disciplina, convivencia, trabajo cotidiano y presencia.
Enseñar yoga no es enseñar posturas.
Con los años entendí que enseñar yoga no significa solamente transmitir una secuencia.
Significa acompañar a otra persona mientras aprende a escuchar su cuerpo, reconocer sus límites, respirar con mayor conciencia y encontrar su propia manera de practicar.
No todos los cuerpos necesitan la misma práctica.
Mi forma de acompañar
- Escuchar antes de exigir
- Construir progresivamente
- Respirar dentro del desafío
- Practicar con presencia


Más allá del mat
El yoga también aparece en la forma en que respiramos, trabajamos, atravesamos un momento difícil, nos relacionamos y sostenemos nuestras decisiones cotidianas.
Con los años, dejó de ser algo que yo hacía para convertirse en una manera de vivir y relacionarme conmigo mismo y con los demás.
MI PRÁCTICA PRINCIPAL
Ashtanga Vinyasa
Recomiendo especialmente el Ashtanga Vinyasa porque combina estructura y libertad.
Existe una secuencia que nos da un camino, pero cada persona la recorre desde su propio proceso.
A través de la práctica desarrollamos fuerza, movilidad, resistencia, concentración y disciplina.
Pero su verdadero valor aparece cuando aprendemos a permanecer presentes, observarnos y respirar incluso cuando algo se vuelve desafiante.
